sáb

05

mar

2016

JOHN PAUL DEJORIA: EL HOMBRE QUE NUNCA DEJO DE SOÑAR


 

La vida lo puso desde pequeño en una situación muy difícil, a tal punto que tenía que salir a trabajar a sus 9 años para poder sobrevivir junto con su familia. Para algunos, un perdedor por excelencia; para otros, un verdadero sobreviviente.

 

 

Esta es la historia de un hombre que pasó de vivir en un auto a una gran mansión llena de lujos, lo que le permitió conocer tanto la riqueza como también la más absoluta miseria.

 

 

Conoce más acerca de la vida del hombre que caminando por las calles, logró tocar las puertas del éxito.

 

Un comienzo de vida más que difícil

 

En 1944, en Los Ángeles (Estados Unidos) nace John Paul DeJoria, hijo de padres inmigrantes. A sus 2 años de edad, sus padres terminan divorciándose, llevándolos a John y a su madre a una situación económica muy crítica.

 

De esta forma, el pequeño John se ve obligado a tener que salir a trabajar con 9 años de edad vendiendo tarjetas navideñas y repartiendo periódicos. Como si esto no bastara, la situación financiera de su hogar empeora de tal forma que su madre toma la triste decisión de enviarlos tanto a él como a su hermano a un hogar para niños pobres, con la esperanza de darles un futuro mejor.

 

Esto no hizo más que empeorar su situación, debido a que John termina reuniéndose durante su adolescencia con una de las tantas pandillas callejeras de la ciudad. Así se fue gestando su vida durante algunos años: de un conflicto a otro.

 

A pesar de ello, John siguió avanzando en sus estudios, pero un día se cruzó con un profesor de matemáticas que le dijo que nunca jamás tendría éxito en nada de su vida. Si había algo que John necesitaba en su vida, era algo que lo motivara; y estas fueron las palabras que marcaron un antes y un después en ella.

 

Todo ya tenía sentido para él: a partir de esas palabras y lejos de desanimarse, John comenzó a darle dirección a su vida.

 

El cambio necesario para llegar al éxito

 

Luego de haber terminado con sus estudios y con el desafío de demostrarle a aquel profesor que estaba equivocado, John da su primer paso ingresando a la marina, donde estaría trabajando por un par de años. En ese entonces, tuvo un matrimonio que al poco tiempo fracasó y le dio un hijo que mantener, lo que volvería a dejarle (una vez más) las cosas difíciles. Sin trabajo y con una boca que alimentar, John termina cambiando latas recicladas que encontraba en la calle a cambio de alimentos en los supermercados.

 

Su buena suerte comienza cuando consigue trabajo en una empresa que se dedicaba a vender productos para el cabello. Gracias a ese trabajo, logra juntar 600 dólares y luego se asocia con un peluquero llamado Paul Mitchell para hacer una compañía de lociones de pelo, pero para que ese negocio pudiera comenzar, John pide un préstamo de 700 dólares.

 

La compañía se llamó John Paul Mitchell Systems, la cual tuvo que aprender el precio del sacrificio para poder perdurar en el mercado y saber que la paciencia era clave para el éxito, que al final de cuentas, terminó dándose.

 

Hoy John aparece en la revista Forbes entre los empresarios más ricos del mundo, contando con una gran fortuna.

 

Conclusión   

 

A pesar de los duros retos que la vida le ha dado, John Paul DeJoria jamás se dio por vencido y, menos aún, renunció a sus sueños. Es por eso que este hombre es más que un ejemplo de vida y de motivación.

 

 

Aunque a veces nos desanimemos, recuerda siempre esto: Si realmente quieres algo, ¡Ve por ello! Porque si realmente lo deseas con el corazón, se puede.

 

 

 

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