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01

may

2016

EL DESARROLLO PROFESIONAL Y SU RELACION CON LA AUTOESTIMA


Una parte importante de nuestra identidad viene dada por la posición y el rol que ocupamos en la sociedad en que vivimos.

 

Nuestra clase social y nuestra profesión nos marca desde el momento en que empezamos a desempeñarlos: se nos piden ciertas responsabilidades o actitudes sobre ciertas situaciones dentro del contexto.

 

Esto hace que nuestra elección de un oficio tenga especial importancia: cada una de las opciones laborales que hay en el mercado y la relación que tiene con nuestras propias inquietudes puede alterar en gran medida nuestra autoestima.

 

 

En muchos casos las personas terminan trabajando en cualquier lugar con tal de mantenerse, a pesar de que no es su vocación: esto puede llevar a que este se desmotive o trabaje con desgano.

 

Por ello, es importante tratar de enfilar esfuerzos para conseguir un puesto laboral que cumpla tus expectativas o que al menos te permitan estar más cerca de ello.

 

El desarrollo profesional, en este sentido, es un factor preponderante en el desarrollo de una autoestima saludable.

 

Entendemos el desarrollo profesional como una serie de conductas, deseos y comportamientos humanos durante su jornada laboral y su forma de relacionarse en ese ambiente.

 

Recordemos que en la sociedad en que vivimos se tienden a simplificar y catalogarlo todo: las personas, los lugares o las cosas.

 

Esto no tiene porque ser algo malo, solo es un mecanismo de la mente para comprender su entorno con facilidad.

 

 

Por norma general, las personas quieren tener un mejor estilo de vida y una condición social superior, por lo cual recurren al mercado laboral y al estudio (principales herramientas de ascensión social) para conseguirlo.

 

 

 

Esto lleva en algunos casos a reducir el trabajo en una forma de conseguir grandes cantidades de dinero y obtener cosas materiales con velocidad, pero la realidad no siempre es así. Esta es una de las principales causas de que se resienta la autoestima de los trabajadores, en especial de los jóvenes: al ver que sus esfuerzos no dan los resultados que esperaban y tienden a creer que han fracasado.

 

Solo un esfuerzo de interiorización y reflexión profunda te puede sacar de esa equivocación: el lucro o lo material nunca debe ser la razón principal para hacer o dejar de hacer un trabajo. A lo largo de la historia se han dado miles de ejemplos de innovadores que siguieron sus sueños y talentos pese a la adversidad, la pobreza y la necesidad.

 

Todo está en tener una actitud que busque como último fin, la satisfacción espiritual por un trabajo bien hecho y el saber que haces lo correcto. Solo alguien con actitud propositiva, que se arriesga y quiere superarse a si mismo consigue el éxito.

 

 

Uno de los factores en común que tiene la gran mayoría de grandes empresarios es que formaron sus negocios en base a ideas más bien simples a las cuales fueron dando forma y concentrando todo sus esfuerzos. Recuerda, conseguir tus metas es una labor de constancia, pasión y compromiso.

 

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