vie

24

abr

2015

EL INTELECTUAL SIN FE


El ser humano intelectual se engaña cuando piensa que por poseer uno o varios títulos académicos lo hace per se, una persona inteligente. De hecho, consideramos que no hay persona inteligente que posea además de su lado intelectual, una mente generosa y  abierta a un mundo supra-racional donde los pensamientos guiados por la percepción sensorial y extrasensorial  exploren todas las posibilidades en la búsqueda del desarrollo mental.

 

 

 

El ego del intelectual lo limita, la ciencia siendo fundamental en el desarrollo del ser humano genera sin embargo esa tara de ese ego que le hace creer que todo hecho o fenómeno debe ser lógico, objetivo y observable. Si bien lo mencionado,  es lo razonable, la realidad nos indica que ese tipo de pensamiento riguroso sujeto a métodos no son suficientes para entender fenómenos relacionados con el alma, el espíritu y la fe que toda la vida han estado presentes en la historia de la humanidad.

El intelectual sin fe, generalmente desemboca su pensamiento en el ateísmo o agnosticismo como una forma fácil de seguir su pensamiento lineal por caminos conocidos. Incapaz de explorar rutas misteriosas, renuncia muchas veces a su fe y fuerza de voluntad, tanto así que muchas veces le es suficiente con que la ciencia le diga que es la hora de la muerte y lo acepta sin luchar.

 

La verdadera inteligencia es premio de la fe, aquella es un regalo de Dios, no puede ser inteligente como se dijo quien no tiene una mente abierta a todas las posibilidades y además quien no sabe lo que son valores como la bondad, la caridad, la justicia, la empatía.

 

Ignorar la existencia de un mundo supraracional, condena al intelectual sin fe a vivir limitado sin el conocimiento interior y las riquezas del alma. No hay lugar entonces para la mente superior cuando se acepta tener dichos límites.

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