lun

08

dic

2014

LOS IDEALES DEL SER HUMANO SUPERIOR


Un hombre o mujer que cultiva y cuida permanentemente los pensamientos que ingresan en su mente es un ser humano que se ha elevado a un nivel muy por encima del común rasero.

 

Aquella persona que busca siempre aprender y evolucionar adquiere ciertos principios básicos, siendo aquellos en realidad los ideales que identifican su disposición férrea al crecimiento.

Respecto de los ideales, a comienzos del siglo XX el pensador argentino José Ingenieros  menciona en su  gran libro “el hombre mediocre” lo siguiente:

 

“Sin ideales sería inexplicable la evolución humana. Los hubo y los habrá siempre. Palpitan detrás de todo esfuerzo magnífico realizado por un hombre o por un pueblo. Son faros sucesivos en la evolución mental de los individuos y de las razas. La imaginación los enciende sobrepasando continuamente a la experiencia, anticipándose a sus resultados

 

En el camino del desarrollo mental y espiritual, el hombre o mujer superior no carece de errores pero los aprende a manejar con habilidad heurística, también se encuentra con pequeñas victorias y se felicita por ello pero solo para sus adentros, tomándolo con moderación y manteniendo la humildad. Mientras avanza esta noble y empática persona cae en la cuenta que puede conseguir cosas más grandes, independientemente del objetivo principal que escogió para su vida.

  

El ser humano que ha alcanzado un nivel superior detesta pertenecer al rebaño, se eleva cada día más alto, y aunque respeta la elección de los demás, busca distinguirse y mostrarse a su particular manera con aquella personalidad incomparable que ilumina y atrae.

 

José Ingenieros respecto del hombre superior decía:

 

“El hombre superior es un accidente provechoso para la evolución humana. Es original e  imaginativo, desadaptándose del medio social en la medida de su propia variación. Este se sobrepone a atributos hereditarios del “alma de la especie” y a las adquisiciones imitativas del “alma de la sociedad”.  Es precursor de nuevas formas de perfección”

 

MARDAM

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